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Argentinos que Hacen Historia

En esta Sección se muestra que mediante la solidaridad, que es una expresión del amor, es posible cambiar la realidad de alguien y hacer que su presente, y hasta su futuro, sean mejores.

No importa si la acción es grande o pequeña, lo que importa es ver al otro, no ser indiferente a sus necesidades, a su dolor. La empatía (capacidad de percibir en un contexto común lo que el otro puede sentir) es una de las emociones más extraordinarias que, como seres humanos, podemos sentir, y, de esa manera, ser constructores del cambio necesario para mejorar la vida de los demás.

¡Bienvenidos!


Marianela Osorio (MARIAN): Un extraordinario ejemplo de fuerza, lucha, bondad, generosidad, solidaridad y amor

Jamás he conocido una persona como Marianela Osorio, Marian para todos. Llena de fuerza, de ganas, de interés por los demás. No importa si son personas conocidas desde hace tiempo o recientes, todas para ella tienen un valor único y merecen ser tratadas de esa manera Y así se los hace …Continuación

Jamás he conocido una persona como Marianela OsorioMarian para todos. Llena de fuerza, de ganas, de interés por los demás. No importa si son personas conocidas desde hace tiempo o recientes, todas para ella tienen un valor único y merecen ser tratadas de esa manera Y así se los hace sentir. Pero además de la solidaridad y la generosidad, de la fuerza y las ganas, la alegría y el amor son los pilares de su personalidad. Siempre sonriendo, es imposible no pensar en ella con una sonrisa franca, de esas que muestran todos los dientes.

Desde muy jovencita tuvo una salud frágil, no así su espíritu que se fue templando con madurez, valentía y una entereza sin igual. A los 19 años de edad recibió un transplante de corazón y desde ese momento su vida cambió. Las personas transplantadas tienen una vida muy dura, la historia no termina con la recepción del órgano, ahí comienza una verdadera vida de lucha, de sinsabores, de trabajo. Porque hay que ser muy estrictos con los controles, las biopsias para saber si todo está bien y no se ha producido un rechazo (el que no da síntomas hasta que es tarde), los medicamentos (muchos por día, a determinadas horas). La constancia y la determinación son fundamentales para seguir participando, una expresión muy usada por Marian. Porque, como ella misma ha dicho innumerables veces:yo me transplanté para vivir.

Los medicamentos inmunosupresores que ha tomado para evitar el rechazo, siempre han debilitado su salud, haciéndola propensa a las infecciones, especialmente respiratorias. Además de ello, la gran cantidad de medicamentos y las fuertes dosis requeridas, hicieron que comenzara a hacer diálisis, porque sus riñones prácticamente dejaron de responder, a la espera de un transplante renal.

A lo largo de diecisiete años de transplante jamás perdió las ganas, aún estando muy cansada y, en muchas ocasiones invadida por la incertidumbre acerca de su salud, de su vida, de su trabajo… de su futuro.

foto Marian nota

Pero continuó y continuó. No se quedó en su casa lamentando tantas internaciones, tantos tropiezos, tantos momentos de dolor. Estudió y llegó a ser Licenciada en Planificación de Medios, fue asistente académica en la Universidad de Palermo, estudio portugués, colaboró con nuestro periódico, y llegó a tener un puesto como secretaria en el Senado de la Nación por su provincia, Misiones.

Como dije al principio, jamás ha dejado de ver al otro. Siempre ha tenido una mirada especial para el prójimo, y es por eso mismo que ha estado al tanto de las necesidades de las personas, armando campañas para conseguir donaciones de ropa, alimentos, medicamentos, hasta dinero, para cualquiera que lo necesitara., institución, escuelitas del interior del país, individuos, situación de catástrofe, vecino del barrio o personas sin techo, animalitos abandonados… Siempre siendo la primera en buscar entre sus cosas (no lo que ya no usaba), qué darle al otro.

En todas las necesidades de las que tomaba conocimiento, ahí estaba. Buscando elementos para la gente, alentando a trabajar por los demás.. Es así que innumerables veces consiguió donaciones para diversas causas, la gente de Tartagal; para doña Lali, una señora carenciada que ayudaba a pesar de eso a otros, allá en Posadas, su querida ciudad. También envió ayuda a Chile, a la Fundación Argentina de Transplante Hepático, en fin… Pendiente de todo tipo de acciones solidarias, la mayoría generada por ella misma y otras, apoyando la iniciativa de diferentes redes de solidaridad.

Siempre atenta a preguntar por los demás, por la salud de las personas, recordando los cumpleaños y aniversarios de todos, interesada en la gente. Siempre ha estado en cada detalle, interesándose por todos, con una visita, acompañando a otros al médico o cuidándolos en sanatorios, una invitación a tomar algo para charlar, una llamada telefónica, un mensajito de texto, un mail… sobre todo en el último tiempo, que con la diálisis su salud fue resquebrajándose cada día un poco más y ya no pudo movilizarse como antes.

Permanentemente trabajando en favor de la donación de órganos, trabajando por la Ley de Transplante, alentando a las personas a continuar adelante, diciéndoles que nada es imposible.

Es tanto lo que tengo para contarles de Marian, que ni siquiera creo haber empezado. Porque alguien tan especial merece palabras que quizás no sean fáciles de escribir, a veces no es sencillo comunicar sentimientos, al menos he querido comunicarles algunas de las tantas vivencias, enseñanzas y cosas maravillosas que hemos compartido por tantos años.

Después de 17 años de transplante, Marian se fue, un día de sol, como los que tanto amaba. Sin embargo, gracias a la generosidad de otra persona, ella pudo cumplir muchos de sus sueños, porque tuvo el tiempo para hacerlo. Porque esos 17 años le dieron la posibilidad de estudiar, de amar, de viajar, de ayudar… Es por eso mismo que insto a todos a pensar que donar sus órganos, es, de alguna manera, dar vida.

Por otro lado, nadie está libre de necesitar un transplante, o algún miembro de su familia.

Esa cadena de generosidad es la única manera de tener más tiempo para cumplir nuestros sueños y estar con quienes amamos.

Magdalena Cabrera   |  

Mario Palacios: ex combatiente de Malvinas y luchador de la vida

Mario Palacios, clase 1962, tenía 19 años cuando estaba haciendo el servicio militar en Comodoro Rivadavia, en el Batallón Logístico 9. Le habían dado dos días de licencia para ir a su hogar y pensó que el motivo era que ya estaba próximo a que le dieran la …Continuación

Mario Palacios, clase 1962, tenía 19 años cuando estaba haciendo el servicio militar en Comodoro Rivadavia, en el Batallón Logístico 9. Le habían dado dos días de licencia para ir a su hogar y pensó que el motivo era que ya estaba próximo a que le dieran la baja porque ya había comenzado el servicio la clase siguiente. Dejó su teléfono, como se lo solicitaron, y estaba muy contento porque iba a su casa. Pero en realidad la licencia no era tal, dice Mario: “los militares ya sabían, ya habían hecho el embrollo”. Apenas había llegado cuando lo llaman a la casa de su hermano para decirle que tenía que presentarse en el Palomar. A su vez Mario tenía que llamar a otro, y ése a otro, porque se había hecho una cadena para convocarlos.

“Era el manotazo de ahogado que habían armado para permanecer en el poder. Habían hecho un desastre que ya no les entraba en el cajón y necesitaban tiempo para limpiar todo. Ya se venía la onda de que la cosa no le daba para más a los militares”, dice Mario. Y agrega: ’Vamos con el patriotismo’, dijeron ellos. Y ahí tenés la Plaza de Mayo lo que fue, todos con las banderas”.

Mario Palacios foto 1

-¿Qué pensaste cuando te llamaron?

-No caía. Les conté a mis amigos y ellos se pusieron mal, las chicas lloraban. A la noche hicieron un asado como despedida… yo no entendía nada, seguía sin caer. A nosotros no nos decían que íbamos a ir a Malvinas, sino que teníamos que presentarnos en el cuartel. Pensábamos que no pasaba nada, que íbamos como refuerzos, como reservistas. Nos subieron al avión en Palomar, bajamos en Comodoro, al cuartel, y ahí nomás bolsón, portaequipos… entonces nos dimos cuenta de que la cosa no era como pensábamos.

-¿Sentiste miedo?

-¿Sabés que no? Miedo no, incertidumbre. Nos subieron en un Boeing de los chiquitos de Aerolíneas y nos bajaron en Malvinas. Pasó más de un mes hasta que empezó el primer combate. Tomamos conciencia ese día, el 1º. de mayo. Venían preparando lo de los radares aéreos, sonaban. No sabíamos qué era eso, y preguntábamos qué eran esas sirenas. Nos dijeron que eran los radares que empezaban a sonar cuando detectaban un avión y buscaban el blanco.

Ese día comenzaron a sonar las sirenas y no paraban, ya no era un entrenamiento. Sacamos la cabeza y pasaban los Sea Harrier y empezaron a tirar. Ahí empezaron muchos pibes a llorar, otros se descompusieron, otros consolándonos unos a otros… Hubo pibes que no soportaron, que se les hizo un lío en la cabeza, relacionaron la guerra con la muerte, y estaba bien, era lógico.

-Posiblemente esos chicos fueron las primeras víctimas…

-Es muy posible. Había mucho temor ya desde el primer día. Tanto nosotros en tierra como los que iban en el Belgrano éramos todos pibes, todos colimbas. Teníamos instrucción de tiro pero no de guerra, instrucción de guerra nada, nunca. No sabíamos si teníamos que tirar agachados, cómo teníamos que avanzar…

-Me imagino que las armas que les dieron eran obsoletas.

-Sí, los milicos hacen las cosas todo por reglamento. Yo tenía de provisión una Pam, que es una ametralladora para asalto, de las que usa la policía para un problema interno. Tirabas diez tiros y se te calentaba el caño, ¡una porquería! Agarrabas un Fal, no tenían número, ¡cualquiera! Después, cuando estabas ahí, cuando iba pasando el tiempo, ya te hacías como un vaqueano de la guerra, ya te aprendías a manejar, a mover, ya no había ese miedo con los milicos, ya no había respeto, porque antes era el respeto por el miedo: “sí mi General, sí Cabo Primero”. Se acabó Cabo Primero, se acabó todo.

-Hubo muchos abusos por parte de los jefes con sus propios soldados, parecía que el enemigo estaba dentro de las propias trincheras.

-Sí, yo fui uno de los estaqueados. ¿Viste la manía que tienen los milicos de degradarte, de denigrarte? Eso lo utilizaban siempre, y ahí también lo utilizaban. ¿Por qué no nos dejaban comunicar con nuestra familia? ¿Por qué no les podíamos mandar una carta para que supieran que estábamos bien? Eso levanta totalmente el ánimo a tus pares, a tus hermanos, recibís una respuesta de ellos y te circula la sangre, ¿me entendés? Y no nos dejaban mandar cartas. Había muchos pibes llorando, yo tenía muchos compañeros clase 63, sólo dos éramos clase 62; “soldados viejos” nos llamaban. Me puse a la cabeza y les dije que escribieran cartas y me las dieran. Porque no controlaban si vos entrabas o salías, y estábamos cerca del centro, donde estaba el correo.  Todavía no había empezado el combate, si hubiera sido así sería entendible que no nos dejaran llevar correspondencia, pero en ese momento era inexplicable. Por eso queríamos llevar tranquilidad a nuestras familias, decirles que estábamos bien, que estábamos comiendo. Con mi otro compañero de clase 62 cargamos las cartas en un bolso, no teníamos guardia ni nada, salimos de la unidad y nos fuimos caminando por la ruta. Había soldados por todos lados, todos vestidos iguales, pero tuvimos la mala suerte de que pasara el Mayor de nuestra unidad en un jeep, nos bajamos la visera y seguimos. De pronto oímos que el jeep frena y da vuelta, nos pregunta: “soldados, ¿quiénes son?”, le contestamos: “Batallón Logístico 9, Mayor”. Nos llevó hasta el regimiento y ahí nos estaquearon.

-Una vergüenza el maltrato, reconocido hasta por soldados ingleses.

-Sí, es denigrante, ellos se comportaban así en el servicio militar, y siempre. Hicieron una guerra para pelear con sus mismos soldados, ¡terrible! En vez de ponerle ánimo a la tropa, para que los tipos tuvieran ganas, para que luches contra el miedo, contra la angustia que tenés adentro; no, parecía que te estaban atacando a vos.

-Además pasaron frío y hambre.

-Sí, eso obvio. Al principio usaban las cocinas de campaña, se hacía la sémola que nos daban, polenta… después con la historia de que los ingleses traían un misil que buscaba calor, no se podía cocinar. Entonces comíamos corned beef, esas viandas que armaban, pero te llegaban la mitad, porque, por ejemplo, veías la de un Cabo que traía una botellita de whisky “Criadores”, tenía chocolate, bien armada. La vianda era la misma que la nuestra, pero la nuestra tenía corned beef, un par de latas de paté y galletitas. Lo que más bronca dio fue que cuando los ingleses tomaron la isla y cuando nos llevaron al centro de operaciones logísticas –yo no lo vi porque estaba herido-, patearon y abrieron los depósitos y estaban atestados de comida, latas de dulce de batata, chocolates, abarrotados de comida. Es el día de hoy que no entiendo eso. Decían que estaban acopiando para la guerra, pero ¿cuánto iba a durar una guerra con los ingleses? ¿más de lo que duró? Tardaron ellos porque se tomaron su tiempo para bajar… Porque los militares nuestros, en vez de hacer un perímetro -yo no soy militar ni entiendo nada, lo poco que sé es de mirar películas-, para que no desembarcaran, los dejaron desembarcar. Imaginate que una vez que dejaste desembarcar, es como dejarle a un león la puerta abierta de tu casa, te come. Si no querían que bajaran habría que haber minado toda la costra, pero las minas eran insuficientes, no había más para colocar.

-Si se hubieran hecho las cosas bien quizás los resultados hubieran sido otros.

-Si los militares argentinos hubiesen trabajado para lo que estudiaron, hubiese sido diferente. Porque por ahí se perdían vidas, pero por ahí los tipos se podían llegar a retirar, o podían llegar a traer más soldados, pero por lo menos era algo justificado. Decir “fui”, viste, perdieron la vida un montón de pibes pero no tan al pedo. Dejaron bajar a los ingleses, se instalaron, eran especialistas. Fueron avanzando de a poco, atacaban los fines de semana, porque los gurkas cobraban doble. Nosotros estábamos tranquilos de lunes a jueves; los viernes, sábados y domingos, vos no sabías si los misiles te caían en la cabeza. Las tropas tendrían que haber estado más lejos, calculando la distancia a la que llegaban los misiles, nada de eso se hizo.

-Podemos decir que los que volvieron lo hicieron por la gracia divina.

-Sí, gracias a Dios los que volvimos fue el mayor número. Date cuenta que murió más gente en la post guerra y el número de suicidios fue enorme, mucho mayor que el de los que murieron allá.

-¿Qué sentiste cuando volviste?

-Un gran alivio. Yo volví herido en el barco “Bahía Paraíso”, que era nuestro. Los que no estaban heridos volvieron en buques ingleses.

-¿Tu familia sabía que estabas vivo?

-Sí, pero la información que les daba la Escuela no era exacta. Mi mamá creía que yo volvía sin una pierna y cuando llegué y abrí la puerta se me tiró a las piernas. “Tenés las dos, tenés las dos”, me decía. “Sí, tengo las dos, ¿qué pasa vieja?”. Después vinieron mis amigos, todos llorando. Esa parte fue muy emocionante.

-¿Te sentiste el héroe del barrio?

-Sólo por un momento, como la bolsa que levanta un momento y después baja, después bajó. Los que tuvieron suerte pudieron estudiar, otros tuvieron algún amigo o alguien que los pudo encarrilar, o alguna ayuda psicológica. Pero la gran mayoría, nada. Tampoco se conseguía trabajo porque se decía que éramos gente violenta…

-El Estado no se encargó de nada.

-No, en ese momento lo único que hacían los milicos era llamarte para hacerte firmar que te habían tratado bien, que no habías hecho nada, te interrogaban, todo eso, lo único. Pero no te preguntaban si estabas bien, si necesitabas algo, no te hacían ningún chequeo, nada. Por eso los que salieron adelante más rápidamente fueron los que tenían contacto político con el gobierno de Alfonsín. Así que la ayuda era por amistad o porque estabas haciendo una carrera… si no tenías alguien que te acomodara… como fue siempre… Pero lo nuestro era una causa, era un grupo, había que agarrar al grupo y manejarlo, no dejarlo tirado, por eso tantos suicidios. Unos pudieron progresar, otros formaron su familia, otros trabajaron, la remaron como pudieron, bancaron la cabeza como venía y le dieron para delante con el corazón, sin ninguna ayuda externa. Recién en el gobierno de Cristina la pensión que cobramos fue actualizada y tenemos atención médica.

-Nosotros, el pueblo común, a pesar del horror, a pesar de que fueron utilizados por una dictadura siniestra que estaba decadente, les estaremos siempre agradecidos a aquellos chicos inocentes, que dieron todo.

-Fue el manotazo de ahogado de los milicos para perpetuarse en el poder, nosotros fuimos el instrumento, y fuimos el mismo instrumento que le devolvió la democracia al país, porque se perdió la guerra y los milicos desaparecieron. Los políticos no podían hacerlos salir, no iban a entregar el poder. Así que al perder la guerra, cosa que no fue preparada, imaginate que éramos todos pibes, se les terminó todo.

 

Le agradezco a Mario Palacios que me haya contado su durísima experiencia, debemos saber que en el barrio de Catalinas Sur, tenemos un héroe, anónimo para muchos, pero que realmente ha hecho historia. Una historia diferente, una historia que vivirá para siempre en la vida y en la memoria de cada habitante de suelo argentino. También le agradezco por haber sido protagonista de la vuelta a la democracia en nuestro país. Y le pido perdón, en nombre del pueblo, por lo que tuvo que vivir debido a la demencia de los dictadores que pretendían dirigir el destino del país.

Magdalena Cabrera   |  

Hasta siempre Lucía!!!

Nuestra querida amiga, Lucía Elena De Marco, “la Doc”, como la solíamos llamar cariñosamente, abogada muy prestigiosa, titular del “Estudio Jurídico Patricios”, tuvo una complicación de salud que causó su deceso en forma repentina. Fue una sorpresa tan desagradable que todos los que tuvimos el honor de conocerla quedamos perplejos, sumamente tristes, …Continuación

Nuestra querida amiga, Lucía Elena De Marco, “la Doc”, como la solíamos llamar cariñosamente, abogada muy prestigiosa, titular del “Estudio Jurídico Patricios”, tuvo una complicación de salud que causó su deceso en forma repentina. Fue una sorpresa tan desagradable que todos los que tuvimos el honor de conocerla quedamos perplejos, sumamente tristes, tanto, que la vamos a recordar siempre con un cariño y una admiración especial.

Lucía en su incansable tarea en el Club Boca Juniors

Lucía en su incansable tarea en el Club Boca Juniors

La Dra. Lucía era una trabajadora incansable en su profesión y más de una vez la encontramos en Tribunales, por pura casualidad, o en el centro haciendo trámites, como así también en su Estudio trabajando junto a sus queridas hijas, la Dra. Luciana Gesualdo De Marco y Natalia Gesualdo De Marco, como así también la Dra. Silvia De Marco, su sobrina. Las cuatro eran muy unidas y un ejemplo de decencia y dedicación al trabajo.

Lucía, siempre fue una gran amante de su barrio, La Boca; de su cultura, su paisaje, y estaba muy atenta y preocupada por la problemática que planteaban los vecinos, que deseaban tener un buen lugar donde vivir, una mejor calidad de vida. Por supuesto, como no podía ser de otra manera, el club de sus amores era Boca Juniors, y para poder hacer realidad el seguir trabajando por su comunidad y desarrollar su vocación de servicio reafirmando una verdadera tarea social, se unió a las filas del Club pasando a ser dirigente del mismo desde el año 1995, durante la primera presidencia en Boca del Ing. Mauricio Macri.

Lucía trabajó intensamente durante estos últimos 20 años en la Institución boquense, con esa personalidad incansable y avasallante que la caracterizaba que durante la primera gestión de Daniel Angelici tuvo el privilegio de ser la única mujer entre los 30 integrantes de la Comisión Directiva del Club. Tenía a su cargo la Presidencia del Departamento de Cultura y era integrante de la Comisión fiscalizadora.

Lucía y Emilia, del periódico Buenos Aires Sur, en uno de los tantos eventos

Lucía y Emilia, del periódico Buenos Aires Sur, en uno de los tantos eventos

Promotora e impulsora de actividades artísticas y culturales, logró abrir la biblioteca de la Institución al servicio de todos los vecinos. Promovió numerosas exposiciones y concursos reflejando así su verdadera pasión xeneise y su interés y amor por el barrio.

Lucía presenciando la charla del artista plástico Pérez Celis

Lucía presenciando la charla del artista plástico

Pérez Celis

Debemos decir que, a lo largo de más de dos décadas, como medio periodístico de difusión barrial que somos, nos acompañó varias veces en nuestro programa de radio para defender los intereses de los vecinos de Boca-Barracas, escribió artículos para publicar en nuestras páginas, nos invitó a cubrir eventos varios, exposiciones, conferencias de artistas plásticos como Pérez Celis, entre otros, y tuvimos la oportunidad de hacerle distintos reportajes gráficos en los que exponía siempre su preocupación social.

Hablando en forma personal, les cuento que un día me invitó a conocer lo que se siente en un partido de Boca en la Bombonera, y ahí descubrí que no hay otra sensación igual en todo el mundo. Literalmente la Bombonera late, se mueve. ¡Es un espectáculo inolvidable!

Sentimos que todavía tenía muchas cosas para dar, pero su legado de trabajo, de superación y de servicio a la comunidad estará siempre presente. Como ejemplo de mujer, madre, vecina y profesional es una inspiración para todas las mujeres trabajadoras y es un ejemplo a imitar.

¡Gracias Lucía, de corazón! ¡Hasta siempre!

Emilia Cabrera   |  

El Club de Leones Buenos Aires – Barracas te opera gratuitamente de cataratas

¿Sabías que en el mundo hay alrededor de 245 millones de personas que sufren de baja visión? Sabés también que si tu problema de baja visión es porque padecés cataratas podés operarte gratuitamente.   Conocé cómo te puede ayudar el Club de Leones Si sos mayor de 50 …Continuación

¿Sabías que en el mundo hay alrededor de 245 millones de personas que sufren de baja visión?

Sabés también que si tu problema de baja visión es porque padecés cataratas podés operarte gratuitamente.

 

Conocé cómo te puede ayudar el Club de Leones

Si sos mayor de 50 años.

NO tenés obra social o

Si tu Obra Social es PAMI

 

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Maneras de comunicarte con nosotros

– Acercate al Club de Leones Buenos Aires – BARRACAS: Av. Suárez 1920.

– También podés llamarnos al 4301-4485 0 al

15-4557-0056.

– Además podés dejarnos una carta en nuestra sede y nos comunicaremos contigo (en ella recordá dejar un teléfono para contactarte).

– Enviá un mail a: clubdeleonesbarracas@gmail.com

 

¡¡¡NO DEJES DE CONSULTARNOS!!!

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La historia de los Bomberos Voluntarios de la Argentina comenzó en La Boca

El 2 de junio de 1884 se fundó el Primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios del país. Hoy, en el histórico cuartel de la calle Brandsen 567, donde se conserva buena parte de nuestra historia, veteranos y jóvenes hablan del espíritu y vocación de los Liberti. Una tarde de …Continuación

El 2 de junio de 1884 se fundó el Primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios del país. Hoy, en el histórico cuartel de la calle Brandsen 567, donde se conserva buena parte de nuestra historia, veteranos y jóvenes hablan del espíritu y vocación de los Liberti.

Una tarde de diciembre de 1883, la paz de una barriada de inmigrantes de los rincones más diversos del mundo, fue alterada por un voraz incendio que amenazaba con destruir un comercio ubicado en las calles Corti y Rivas, cerca de la ribera del Riachuelo, y en lo que hoy es la Avenida Almirante Brown.

Por supuesto que en aquélla época, un incendio era un hecho aún más dramático que en la actualidad. Ese día, las lenguas de fuego salían por las puertas y ventanas del comercio y las llamas se esparcían velozmente amenazando con propagarse y extenderse hacia las construcciones vecinas.

Entre el público que observaba atónico semejante espectáculo, salió un muchacho de unos 20 años de edad gritando: “¡Adelante los que se animen, vamos a apagar el incendio!”. Esa era la voz de Orestes Liberti. En pocos segundos se formó una cadena humana en la que hombres y mujeres llevaban baldes que llenaban en el río.

En la primera fila estaba el joven Liberti, convertido por los hechos en el jefe de ese improvisado grupo de Bomberos.

Fue así que la familia Liberti (padres y hermanos de Orestes) convocaron en los días posteriores a un grupo de vecinos, la mayoría de ellos inmigrantes italianos, advirtiendo la necesidad de crear un Cuerpo de Bomberos Voluntarios en el barrio que habían elegido para vivir, en el que la mayoría de las viviendas estaban construidas en madera y zinc.

A partir de ese momento, no sólo continuaron creándose otros destacamentos de bomberos en toda la ciudad, sino en todo el país. Actualmente, escuchar la impaciente sirena de nuestros bomberos voluntarios, y ver pasar las autobombas a toda velocidad, nos produce el miedo al fuego del incendio que, lógicamente, todos tenemos debido a los daños y pérdidas humanas y materiales que se puedan producir. Pero también tenemos la seguridad de que harán todo lo que esté a su alcance para ayudar y terminar con el incendio, poniendo todo de sí para salvar a los vecinos afectados.

Sentimos además el orgullo de pertenecer a una zona que fue la primera en tener sus bomberos voluntarios, los que continúan, día a día, trabajando por el bien común.

Los Bomberos Voluntarios de La Boca, un grupo de vecinos que hicieron y 908334899_2_CAMIÓN_FRENTE_COSTADOseguirán haciendo historia.

María Laner   |  

Patricia Sosa: comprometida a hacer de éste, un mundo mejor

En esta oportunidad, nuestra vecina solidaria es la famosa cantante Patricia Sosa. Patricia, dueña de una voz espectacular, cálida, sólida y que llega al alma, se crió en el barrio de Barracas. Su carrera profesional es sumamente exitosa, conocida nacional e internacional, Patricia comenzó a cantar en el …Continuación

En esta oportunidad, nuestra vecina solidaria es la famosa cantante Patricia Sosa.

Patricia, dueña de una voz espectacular, cálida, sólida y que llega al alma, se crió en el barrio de Barracas.

Su carrera profesional es sumamente exitosa, conocida nacional e internacional, Patricia comenzó a cantar en el año 1974 en una banda llamada Nomady Soul. Después de eso pasó a formar parte de la banda La Torre, con un estilo diferente, pasando a ser un hito del rock, habiendo recibido el premio al mérito como una de las cinco mejores cantantes de la historia del rock.

En 1990 comenzó su carrera como solista y continuó recibiendo premios, grabando discos, realizando giras, llenando teatros… y, desde el año 2007 haciendo un gran trabajo solidario a través de la Fundación que preside “Pequeños Gestos, Grandes Logros” realizando diversas tareas en beneficio del prójimo, siendo la que más se destaca, la de la ayuda a distintas comunidades Tobas del Chaco Impenetrable.

Emprendió la causa Toba realizando viajes al Chaco Impenetrable para intentar mejorar la calidad de vida de sus habitantes. La mayor tragedia que padecen es silenciosa pero terriblemente visible: están muriendo de hambre, sin posibilidades, mansos, orando por ayuda, sin cortes de rutas, sin amenazas… sólo pidiendo que no los abandonen.

Uno de tantos días implorando por ayuda, los caciques y sacerdotes de la comunidad toba de Villa Río Bermejito y su pueblo, recibieron la ayuda en forma de canción. Parece increíble, pero desde un auto que pasaba y enseguida se perdió a lo lejos, se escuchaba la canción “Y te amaré, y te amaré…”. Los hombres y mujeres se acercaron hasta el pueblo para averiguar quién cantaba esa canción, y fue en ese momento de la existencia de Patricia Sosa.
Cuando cuenta lo que sintió al conocer esta historia y explica por qué decidió ayudarlos dice, simplemente: “Hay cosas que Dios hace por algo”. Y agrega: “Muchos me dijeron: hacete la tonta, esto es demasiado para vos. No te están pidiendo una ayuda para un chico que no tiene una silla de ruedas. ¡Te están pidiendo salvar a un pueblo!, pero no me dio el alma para hacerme la tonta”.

Así fue que Patricia atravesó el Impenetrable por primera vez con una delegación de veinte voluntarios para llevarles cuatro camiones llenos de donaciones recolectadas por ella. Allí estuvo tres días, conociendo la vida y las costumbres de esta comunidad indígena de trescientas cincuenta personas.

Después de esa vez ha ido muchísimas otras, con donaciones, médicos, psicólogos, sociólogos, y además con constructores, porque este pueblo no tiene viviendas, las personas duermen entre bichos y suciedad. Pero para hacer las viviendas lleva materiales e instructores que les enseñan a los habitantes cómo hacerlas ellos mismos, que están dispuestos a trabajar y a seguir luchando para vivir con dignidad.

Y para ello también les está aportando capacitación profesional y el desarrollo de actividades productivas con la puesta en marcha de un taller para la fabricación y comercialización de cajones flamencos en conjunto con la fundación española “Voces para la Conciencia y el Desarrollo”.

Patricia piensa que cualquiera es capaz de movilizar energía para cambiar la realidad, aunque sea en su entorno, con pequeños gestos. Promueve la realización de pequeños gestos hacia el prójimo: “Sonrisas, abrazos, escuchar al otro, crear un vínculo más sano, más noble, más generoso desde el sentimiento y eso no cuesta. Lo que pasa es que la realidad te va confundiendo y va poniendo capas encima”.
La asociación civil “Pequeños Gestos, Grandes Logros”, permite ir cambiando de objetivos: esta comunidad, este barrio que están levantando con la escuela y la salita con una buena asistencia sanitaria, es uno de ellos. Pero cuando el objetivo se cumpla, se pondrán otros. Es una asociación de servicio para lo que vaya surgiendo.

Patricia siente la necesidad de ser solidaria con quienes más lo necesitan. “La vida me ha tratado muy bien, tengo una familia que la cuido como el oro y estar con esta gente me hace dar cuenta de que uno debe devolverle a la vida lo que la vida nos da porque uno se va sin nada”.


Patricia Sosa
, una mujer extraordinaria, solidaria, que da su tiempo y su amor a quienes la necesitan. Más allá de la ayuda material, que es imprescindible para este pueblo del Impenetrable chaqueño, les hace saber que ellos existen, que le importan a alguien, que hay personas interesadas en sus vidas. Y mitiga el hambre que sienten, y también su soledad. Porque el amor es la fuerza más poderosa que hay.

Nota de Redacción: Todos los que deseen colaborar con la Fundación “Pequeños Gestos, Grandes Logros”, pueden comenzar realizando sólo un gesto: comunicarse a la siguiente dirección de correo electrónico: porlostobas@patriciasosa.com.

Magdalena Cabrera   |  

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