Ser perro policía es un honor. No cualquier perro supera las duras pruebas que desde el 3 de agosto de 1932 los entrenadores exigen a sus nobles animales.

Ser perro policía no es para cualquier perro. Hay que tener el fuego sagrado del deber y el orgullo. Hay que saber pararse ante el peligro, hay que tener el amor profundo de dar la vida por el prójimo.

En todo el país, cientos de perros de distintas razas, Pointer, Bretón español, Beagle, Rottweiller y Ovejero alemán, ponen su destreza y disciplina al servicio del rastreo de drogas, o de búsqueda de personas perdidas en siniestros graves, o de exhibición para alegrar a todos con sus habilidades más espectaculares.

Chonino, era un perro policía, no era un perro más, tenía destino de héroe. Una madrugada muy fría de junio de 1983 en la zona de General Paz y Avenida Lastra dos agentes de la Policía Federal recorrían la zona en su habitual ronda nocturna. Los acompañaba Chonino. A las pocas cuadras observaron a dos personas dentro de un auto en actitud sospechosa. Los agentes se acercaron a solicitarles su identificación y la del auto. Los hicieran bajar del vehículo y casi instantáneamente, los delincuentes dispararon a quemarropa contra el guía de Chonino, muy malherido, con el pecho estallado por la bala asesina el agente cayó al suelo casi inerme, el otro agente tanbién recibió dos disparos en el estómago y no puedo , siquiera atinar a sacar su arma reglamentaria. Chonino vio caer a su amigo, a su guía, a su compañero, y sin dudar un instante se arrojó sobre el cuerpo del ladrón y se trenzó en feroz lucha. Logró desarmarlo con sus dientes afilados y apretados de dolor por el cobarde ataque. Luego desarmar a uno, Chonino se lanzó corajudamente a tratar de retener al otro maleante, pero una bala traicionera, por la espalda, hirió el alma de Chonino. Una bala trapera diría su guía, esas balas que enaltecen a la víctima y empequeñecen al agresor por su traición. Aún herido y con las últimas fuerzas recorriendo su aterido cuerpo, Chonino logra aferrarse a la campera del agresor y arranca un trozo de su bolsillo donde llevaba la billetera. El cobarde delincuente huyó, corriendo con su cómplice al oír las sirenas de las patrullas de apoyo. El agente, doblado de dolor y en un enorme charco de sangre de hombre estiró su brazo, abrió su mano y lo llamó… Chonino, fue su última palabra y Chonino, como pudo, sin fuerzas pero con el orgullo y el valor mas alto que nunca, se acercó a su amigo, apoyó su cabeza en la mano y juntos, se fueron de la vida.

Las patrullas nada pudieron hacer ante ese dantesco cuadro, sin embrago, el oficial a cargo de los refuerzos se acercó a Chonino, y sacó de su boca un trozo de tela y una billetera que sirvió, pocas horas después para detener a los asesinos, que hoy, cumplen cadena perpetua en la cárcel de Olmos. Chonino fue condecorado y por este acto de heroico amor al su semejante, el 2 de junio fue fue declarado Día Nacional del perro Policía y la Agrupación Perros ubicada en Salguero y Avenida Casares lleva el nombre de Chonino.

Chonino, sinónimo del coraje y la nobleza. El mejor amigo que muchos tendrán. Valiente y maravilloso. Ningún asesino infame podrá sacarnos de nuestra memoria. La justicia humana, en este caso, hizo su trabajo. la justicia divina lo hará muy pronto, porque de Dios nadie se puede mofar!!!foto Chonino