Theodore provenía de una familia humilde, no obstante sus ansias de superación personal lo impulsaron constantemente, hasta que con el tiempo y el esfuerzo este sujeto encantador destacaría como universitario en la carrera de Derecho. Sus profesores le estimaban y era considerado brillante. Este ciudadano podría considerarse ejemplar, en una ocasión detuvo a un carterista y hasta fue condecorado por la policía de Seatle por salvar a un niño de morir ahogado. Su anhelo de construir poder y prestigio social lo acercaron a la política y estuvo activamente involucrado en el Partido Republicano, fue un hombre cercano al presidente Jimmy Carter y a la primera dama Rosalynn Carter.

Este brillante letrado parecía también tener un exitoso futuro político.

El 9 de febrero de 1978 conoció a Kimberly Leach; la secuestró, la violó vaginal y analmente y la degolló; ella, de tan sólo 12 años de edad sería su víctima número treinta y seis y la última, según la cifra oficial, dado que, de acuerdo a los investigadores Theodore Robert Cowell Bundy mejor conocido como Ted Bundy habría matado a unas cien mujeres en total…

Ted Bundy fue un psicópata que terminó en la silla eléctrica, aunque muy bien pudo haber terminado en un sillón presidencial.

 

 

 

¿Cómo podríamos saber si estamos frente a un psicópata?

La personalidad psicopática:

“El psicópata es una variedad de ser humano. No es un enfermo. Tienen una especial vivencia de la libertad. Tienen una libertad interior muy amplia, entonces ellos creen que todo es posible y que para ellos no existen mayores límites para realizar las cosas. Generalmente la persona común tiene sus diques, tiene sus represiones, sus inhibiciones, sus límites, es decir, se puede llegar de aquí hasta acá; al psicópata eso no le importa, atraviesa los límites. El psicópata practica la cosificación, es decir, cosificar a la otra persona, no darle la jerarquía de persona que tiene y tratarlo como un objeto o una herramienta para su uso. El psicópata justamente, carece de empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro), por eso, no le importan los efectos negativos que pueda tener su accionar sobre el otro. El psicópata no ve una persona con derechos, sino que ve una cosa, un objeto para ser utilizado para su propio beneficio.

El psicópata ama el poder, porque con eso consigue cosas para satisfacer sus necesidades. Y bueno, cualquier ámbito donde se desarrolle el poder, ya sea la política, la religión, las empresas, donde haya acumulación de recursos y manejos de personas, ahí están ellos…

El psicópata es alguien que miente mirando a los ojos y con una actitud relajada. Cuando tiene un proyecto y ese proyecto no sale como él lo organizó, entonces ahí el psicópata pierde una de sus herramientas que es el control sobre sí mismo y sobre los demás. Se descontrola y ahí es donde se lo puede ver al psicópata como tal; puede llegar a hechos de mucha violencia. Y por supuesto, la otra característica que tiene el psicópata es que él nunca tiene la culpa de nada, si algo sale mal, no es porque a él le falló la perspectiva de la realidad, fue culpa de los otros…”.

Este análisis y descripción del psicópata pertenecen al Dr. Hugo Marietán, médico psiquiatra de prestigiosa trayectoria (http://www.psicopatía.com.ar/curriculum.html) y pueden encontrarla en su sitio web: www.psicopatía.com.ar. (Mi agradecimiento por este valioso aporte al Dr. Marietán).

 

 

“Nosotros los asesinos en serie somos sus hijos, sus maridos, estamos en todas partes. Y mañana habrán más hijos suyos muertos.” Ted Bundy

 

La historia contiene en sus páginas la evidencia acerca de la veracidad de estas palabras. Sujetos encantadores, inteligentes, carismáticos, convincentes, fuertes, con capacidad de liderazgo, metas elevadas, objetivos ambiciosos y posiciones prominentes en el terreno social y muy particularmente en la arena política, han sido primero amados, después temidos y no siempre odiados… Como Ted Bundy quien, ya en prisión y esperando la pena de muerte recibía un promedio diario de doscientas cartas de “amor” de mujeres que, aún sabiendo de sus asesinatos múltiples, lo veneraban.

Tal parece que como individuos y como sociedad las personalidades psicopáticas nos atraen.

De lo dicho a lo hecho

EL propuso: “Proteger los intereses de la juventud, la mujer y la infancia –prestar ayuda a los estudiantes refugiados; ayudar a los jóvenes y a las mujeres a organizarse para participar, en pie de igualdad con los demás…”. Mao Tse-Tung , 24 de abril de 1945.

Mao Tse-Tung fue el presidente del Partido Comunista chino, hasta su fallecimiento en 1976. Mao, fue el responsable de más de 70 millones de muertes de su propia población durante su gobierno. Actualmente su imagen “paternal” está impresa en los billetes de 100 yuanes, con los que China lo continúa honrando hasta este día.

 

 

EL dijo que: “La Nación tiene derecho a determinar libremente sus destinos. Tiene derecho a organizarse como le plazca, naturalmente, siempre y cuando no menoscabe los derechos de otras naciones”.  Josef Stalin, enero de 1913.

Josef Stalin fue el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética hasta 1953 (fecha de su fallecimiento), fue el responsable de más de 60 millones de muertes de su propia población.

 

 

EL dijo: “Nosotros somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista actual porque explota al que es débil desde el punto de vista económico, con sus salarios desiguales, con su evaluación indecente de un ser humano según tenga riqueza o no la tenga, en vez de evaluar la responsabilidad y la actuación de la persona, y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos”. Adolf Hitler, agosto de 1942.

Adolf Hitler fue el Presidente y canciller de Alemania hasta 1945 (fecha de su fallecimiento), fue el responsable de más de 20 millones de muertes a ambos lados de sus fronteras.

 

 

Sólo estos tres gobernantes tienen aproximadamente 150 millones de asesinatos en su haber, cifra que comparativamente hace ver a Ted Bundy como un verdadero amateur del crimen.

Democidio

El investigador, escritor y politólogo Rudolph Joseph Rummel popularizó el término democidio, dándole la siguiente definición: “Es el asesinato de cualquier persona o gentes, por un gobierno, incluyendo genocidio, politicidio y asesinato en masa”. (Véase “Death by goverment” o “Muerte por el gobierno”, libro de R. J. Rummel de 1997).

Se calcula un número que ronda los 262 millones de seres humanos asesinados por los gobiernos solamente durante el siglo XX.

 

 

Adolf Hitler ha recibido una gran atención, aún no siendo el mayor asesino del siglo XX ha recibido una enorme publicidad, hasta la revista “TIME” lo nombró “Hombre del año” en 1938.

Claro que, también nombró “Hombre del año” a George W. Bush y a Barack Obama quien, a pesar de ordenar bombardeos sobre Irak, Afganistán, Pakistán, Somalía, Yemen, Libia y Siria, obstenta el Premio Nobel de la Paz. ¿Quién recibiría el galardón a la guerra y el derramamiento de sangre si la hipocresía y el cinismo lo otorgaran? Tengamos muy presente que la publicidad es la “pluma” con la que puede reescribirse toda la historia, si lo permitimos. Y los gobiernos hacen uso y abuso de esta herramienta de manipulación de las masas. (Véase “Propaganda” de Edward Bernays).

Uno de los métodos que utilizaba Ted Bundy para acercarse a sus víctimas era el de hacerse pasar por policía; las desprevenidas mujeres que confiaron en él, ya han muerto hace años. ¿Notamos cómo las personas en general dan por sentado que “la autoridad” no sólo es inofensiva, sino que está para protegernos? ¡No deberíamos hacerlo!

El psicópata es elegido por sus características de ”persona fuerte”, por lo que en tiempos de crisis, vez tras vez, hace su entrada triunfal en la escena política, y es aplaudido y ovacionado por la multitud cobarde que lo embiste de plenos poderes para que sea su salvador y asesino electo.

Históricamente estos políticos y criminales en un momento dado siempre delatan sus intenciones perversas procurando arteramente con falacias, mentiras y luego utilizando la ley como instrumento, despojar al pueblo/víctima de todas sus armas de fuego legalmente adquiridas, para que nadie pueda oponérsele eficazmente tal como lo expone el último punto del “Decálogo de Lenin” del año 1913 (quien también fue un prolífero asesino de millones). “Registre a todos aquellos que posean armas de fuego, para que sean confiscadas en el momento oportuno, haciendo imposible cualquier resistencia a la causa”. (http://bandaancha.eu/foros/decalogo-lenin-1913-aplicado-hoy-1684263).

Ya estamos transitando el siglo XXI y, otra vez, el escenario es sombrío; recuerda a la situación de crisis socioeconómica de 1929 que se originó en los Estados Unidos y rápidamente se extendió por todo el mundo. Esta crisis abrió las puertas a las políticas de líderes “mesiánicos” que aseguraron tener la solución al problema, pero en realidad dieron la razón al postulado de Carl Von Clausewitz, que dice: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, entonces, cuando todos creían que lo peor ya había pasado estalló la Segunda Guerra Mundial.

Allí reapareció el aparato militar industrial, ya nacido en la Primera Guerra Mundial, y a posterior de la Segunda Guerra, la reconstrucción de Europa y el reparto de sus territorios como botín de guerra entre los “vencedores”. Literalmente, de entre los muertos nacía el modelo “democrático” occidental, o la mejor democracia… que el dinero puede comprar.

La historia tiende a repetirse y el sistema tiende a reinventarse a sí mismo. Los “brotes verdes” de la recuperación  económica de la crisis que comenzó en el 2008 no son tangibles, de hecho, la recuperación económica es una mentira. Las tensiones sociales, políticas y militares van en aumento y evidencian lo falso de esta pretendida recuperación económica, pues las guerras no se hacen por “la libertad”, ¡se hacen por dinero!

 

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¿Estaremos entonces a las puertas de una Tercera Guerra Mundial? Saque usted sus propias conclusiones.

Ya todo está dispuesto: la crisis económica, las acusaciones cruzadas, los roces diplomáticos, algunas escaramuzas bélicas que los medios masivos de comunicación “no han detectado” y no podría faltar esa valiosa, versátil y viciosa invención llamada “terrorismo” que pareciera justificar siempre a un terror mayor llamado guerra.

Este es el escenario soñado por aquellos que en situaciones de tensión extrema inhalan la crisis y exhalan tranquilidad, aquellos que se alimentan del miedo y la desesperación de las personas, aquellos que no sienten compasión, ni culpa, aquellos que aman el poder y lo ejercen con violencia, hasta el final de sus vidas: los psicópatas.

Asegúrese de no elegirlos como representantes de sus intereses pues lo defraudarán de manera diabólica.

Asegúrese de que su voto no sea como una “carta de amor” de las que recibía Ted Bundy. Cuando se dirija a un cuarto oscuro a votar asegúrese de no estar eligiendo a su futuro asesino, aunque usted no cuente para “ellos”, “ellos” sí cuentan con usted.