Toda Europa hablaba de que los reyes católicos no habían establecido el tribunal de la Inquisición sino para apropiarse de las riquezas de la población. La expulsión de muchos de ellos, opositores al régimen, dejaba tras sí sus bienes materiales. Cualquier persona culpada por la Inquisición debía pagar además de con su vida, con sus bienes.

Los reyes querían unificar España, anexarle Italia, luego Francia para luego sí medir sus fuerzas con el sultán turco. Su lema era: primeramente nos pertenece España y luego el mundo entero.

Es por eso que se quiso expropiar a mucha gente, elevar los impuestos y hacer la guerra contra los fieles en nombre de Cristo ya que la iglesia española vino a enredarse en un mito nacionalista y racista traducido en la hoguera. Al procederse a encender el fuego, un coro religioso entonaba el Te Deum Landamus. ¿A qué Dios se dirigían? Dios no es sanguinario, y rechaza los sacrificios humanos.

Durante aquellos años la cartografía se desarrollaba conjuntamente con las matemáticas. Se hacían cálculos y se creía, ya por ese entonces, que la Tierra era redonda e inexplorada.
nos-despojaron-fotoEl ir en busca de nuevas tierras se presentaba como una situación tentadora para la Corona ya que ofrecía la ventaja de obtener materias primas, oro y mano de obra casi esclava con la concreción de nuevos mercados donde imponer sus productos materiales e ideológicos. Es así que el objetivo fue masacrar a mansalva a los indígenas de toda América so pretexto de “civilizarlos”, trayéndonos el alcoholismo, el racismo, la desnutrición, diversas pestes desconocidas y, como si fuera poco, la propiedad privada.

Somos un continente explotado, sin embargo seguimos festejando la invasión que nos esclavizó.

Luego de 522 años de contacto, no sólo exterminaron a 65.000.000 de los nuestros, sino que pretendieron quitarnos nuestros valores.

Sin embargo no somos un pueblo vencido. Y junto a los descendientes de aquel pueblo, pero que comparten nuestra lucha como hermanos, debemos construir una América sin fronteras absurdas ni discriminaciones.

No queremos sacar el 12 de octubre del almanaque, sólo queremos que nos preguntemos cómo se manifiesta hoy el colonialismo y la dependencia que se instaló en 1492 en este continente, y cómo podemos superarla a través de la unidad.