En esta oportunidad, nuestra vecina solidaria es la famosa cantante Patricia Sosa.

Patricia, dueña de una voz espectacular, cálida, sólida y que llega al alma, se crió en el barrio de Barracas.

Su carrera profesional es sumamente exitosa, conocida nacional e internacional, Patricia comenzó a cantar en el año 1974 en una banda llamada Nomady Soul. Después de eso pasó a formar parte de la banda La Torre, con un estilo diferente, pasando a ser un hito del rock, habiendo recibido el premio al mérito como una de las cinco mejores cantantes de la historia del rock.

En 1990 comenzó su carrera como solista y continuó recibiendo premios, grabando discos, realizando giras, llenando teatros… y, desde el año 2007 haciendo un gran trabajo solidario a través de la Fundación que preside “Pequeños Gestos, Grandes Logros” realizando diversas tareas en beneficio del prójimo, siendo la que más se destaca, la de la ayuda a distintas comunidades Tobas del Chaco Impenetrable.

Emprendió la causa Toba realizando viajes al Chaco Impenetrable para intentar mejorar la calidad de vida de sus habitantes. La mayor tragedia que padecen es silenciosa pero terriblemente visible: están muriendo de hambre, sin posibilidades, mansos, orando por ayuda, sin cortes de rutas, sin amenazas… sólo pidiendo que no los abandonen.

Uno de tantos días implorando por ayuda, los caciques y sacerdotes de la comunidad toba de Villa Río Bermejito y su pueblo, recibieron la ayuda en forma de canción. Parece increíble, pero desde un auto que pasaba y enseguida se perdió a lo lejos, se escuchaba la canción “Y te amaré, y te amaré…”. Los hombres y mujeres se acercaron hasta el pueblo para averiguar quién cantaba esa canción, y fue en ese momento de la existencia de Patricia Sosa.
Cuando cuenta lo que sintió al conocer esta historia y explica por qué decidió ayudarlos dice, simplemente: “Hay cosas que Dios hace por algo”. Y agrega: “Muchos me dijeron: hacete la tonta, esto es demasiado para vos. No te están pidiendo una ayuda para un chico que no tiene una silla de ruedas. ¡Te están pidiendo salvar a un pueblo!, pero no me dio el alma para hacerme la tonta”.

Así fue que Patricia atravesó el Impenetrable por primera vez con una delegación de veinte voluntarios para llevarles cuatro camiones llenos de donaciones recolectadas por ella. Allí estuvo tres días, conociendo la vida y las costumbres de esta comunidad indígena de trescientas cincuenta personas.

Después de esa vez ha ido muchísimas otras, con donaciones, médicos, psicólogos, sociólogos, y además con constructores, porque este pueblo no tiene viviendas, las personas duermen entre bichos y suciedad. Pero para hacer las viviendas lleva materiales e instructores que les enseñan a los habitantes cómo hacerlas ellos mismos, que están dispuestos a trabajar y a seguir luchando para vivir con dignidad.

Y para ello también les está aportando capacitación profesional y el desarrollo de actividades productivas con la puesta en marcha de un taller para la fabricación y comercialización de cajones flamencos en conjunto con la fundación española “Voces para la Conciencia y el Desarrollo”.

Patricia piensa que cualquiera es capaz de movilizar energía para cambiar la realidad, aunque sea en su entorno, con pequeños gestos. Promueve la realización de pequeños gestos hacia el prójimo: “Sonrisas, abrazos, escuchar al otro, crear un vínculo más sano, más noble, más generoso desde el sentimiento y eso no cuesta. Lo que pasa es que la realidad te va confundiendo y va poniendo capas encima”.
La asociación civil “Pequeños Gestos, Grandes Logros”, permite ir cambiando de objetivos: esta comunidad, este barrio que están levantando con la escuela y la salita con una buena asistencia sanitaria, es uno de ellos. Pero cuando el objetivo se cumpla, se pondrán otros. Es una asociación de servicio para lo que vaya surgiendo.

Patricia siente la necesidad de ser solidaria con quienes más lo necesitan. “La vida me ha tratado muy bien, tengo una familia que la cuido como el oro y estar con esta gente me hace dar cuenta de que uno debe devolverle a la vida lo que la vida nos da porque uno se va sin nada”.


Patricia Sosa
, una mujer extraordinaria, solidaria, que da su tiempo y su amor a quienes la necesitan. Más allá de la ayuda material, que es imprescindible para este pueblo del Impenetrable chaqueño, les hace saber que ellos existen, que le importan a alguien, que hay personas interesadas en sus vidas. Y mitiga el hambre que sienten, y también su soledad. Porque el amor es la fuerza más poderosa que hay.

Nota de Redacción: Todos los que deseen colaborar con la Fundación “Pequeños Gestos, Grandes Logros”, pueden comenzar realizando sólo un gesto: comunicarse a la siguiente dirección de correo electrónico: porlostobas@patriciasosa.com.